El origen de Toledo se debe a su río, que es el patrimonio que los toledanos tenemos más olvidado. Carpetanos, romanos, visigodos, árabes y cristianos, se dieron cuenta de la importancia del río en su paso por el macizo cristalino toledano, facilitando la posibilidad de vadear el mismo. Cada civilización deja su impronta. Nuestro cometido como educadores y alumnos es estudiar y conservar dicho patrimonio natural y cultural.
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