El día ha comenzado soleado y con mucha ilusión por parte de los chicos de 1º ESO. Al llegar a Navacerrada hemos descubierto un gran manto de nieve perfecto para nuestra práctica deportiva.
Tras calzarnos las raquetas, los primeros pasos fueron torpes, pero pronto ha llegado el ritmo y la sensación de avanzar sin hundirnos. El recorrido exigía esfuerzo pero regalaba tranquilidad y unas vistas impresionantes. Después de un pequeño descanso, construimos nuestros “iglús” particulares.
Por la tarde, en el autobús de vuelta a casa, el cansancio era agradable y divertido; los chicos volvían con la sensación de haber vivido una experiencia única en plena naturaleza invernal.